EL PRECIO DEL HUMO
El cuento que sigue, fue tomado del Centro Novelle Antiche, del siglo XIII, que es una colección de cuentos y constituyen las primeras manifestaciones de la novela italiana y que quiero utilizar para contextualizarle relacionándolo con un proverbio chino que reza "Si eres honesto en tu negocio, no llegarás a ser ni rico ni pobre."… Aspiro lo disfruten y compartan con vuestras mejores amistades como yo lo he hecho desde muy joven.
“En Alejandría que está a las partes de Rumanya, la cual fue fundada por Alejandro; en el barrio donde están los sarracenos, donde éstos venden fritangas y se comen los manjares más exquisitos, un día lunes, un cocinero mahometano, llamado Fabratto, se hallaba en su cocina, cuando llegó un pobre sarraceno con un pan en la mano; no tenía dinero para comprar y puso el pan encima del caldero y recibió el humo que salía; y lleno de deleite, mordía en el pan ahumado por el humos que del manjar salía, y así lo comió todo.
Este Fabratto, disgustado, atrapa al pobre sarraceno y le dice: Págame esto que has tomado de lo mío.
El pobre responde: No he tomado de tu manjar otra cosa que humo.
De lo que cogiste, págame decía Fabratto.
Tanta fue la disputa que por lo nuevo del pleito y lo villano, y por no haber ocurrido antes, llegó al Soldán (Juez).
Este, por la mucha novedad del caso, reunió a los sabios, y mandó venir a los litigantes.
Se trabó el pleito. Los sabios sarracenos comenzaron a sutilizar.
Uno preguntaba que el humo no era del cocinero, aduciendo muchas razones: El humo no se puede retener, se esfuma y se convierte en olor que carece de sustancia y de propiedad que sea útil; no debe, pues, pagarse.
Otro decía que el humo está unido al manjar y de él depende, y se genera de sus propiedades, y el hombre está para vender su mercancía, y quien la toma es usanza que pague.
Hubo muchos pareceres.
Finalmente un sabio impuso su consejo y dijo: puesto que éste está para vender su mercancía y el otro para comprarla, tú, justo Señor, haz que lo haga justamente pagar según su valor.
Si su cocina, que vende dando la útil propiedad de aquella, suele tomar útil moneda; ahora que ha vendido humo, que es la parte inútil de la cocina, haz, señor, sonar una moneda, y juzga que el pago se tenga por hecho con el sonido que sale de aquella.
Y así sentenció el Soldán que fuese observado.”
Moral del Cuento: En tus negocios, no pretendas sacar mayor provecho ni ventaja de tus favores o de tus ventas y mucho menos a costa de los desposeídos, pues a la postre estás es, tratando inútilmente de engañar tu conciencia, demostrando que para ti lo único que vale es la ganancia materialista. Tratemos de ser muy justos y ecuánimes, no intentemos vender humo, pues nos pueden pagar con el sonido de una moneda.
